Jugar pc 29 laguna
Opinión

Jugar

Por Miguel Ángel Ordaz

“La construcción del antiguo régimen fue un largo y complejo proceso de afirmación presidencial…consistió en mantener fuera del juego al resto de los agentes de la sociedad política. De ahí la subordinación del legislativo, la irrelevancia del judicial, la dependencia de la política local a los dictados del centro” 

Jesús Silva Herzog Márquez

El juego a temprana edad ayuda al desarrollo integral del niño; dicen los expertos que esta actividad es fundamental para su proceso de crecimiento y desarrollo y que según haya sido éste, será su personalidad cuando llegue a ser un adulto. En esa etapa se perfilan los rasgos que lo identificarán y definirán para su futuro. Es claro que el juego en las distintas etapas de crecimiento irá formando gustos, intereses, actitudes, deseos y sueños entre otras muchas cosas; para algunos, el futuro deseable y posible, aclarando rumbo y al parejo las formas de construirlo. Visto así jugar es bueno, muy bueno porque fortalece el cuerpo y encamina el ánimo.

Sin embargo por razones que no nos hemos interesado en analizar y comprender, el juego cuando se traslada al terreno del interés general, se pervierte y en no pocas ocasiones se torna natural, perjudicando, lastimando ese interés de todos, que acepta lo que hace daño a cambio de la dádiva, de la beca, del apoyo, de la exención de impuestos, entre otras muchas prácticas, que va construyendo esa naturaleza de considerar normal que el gobierno no cumpla con sus obligaciones fundamentales y cuando lo hace aparezca como un favor, que ha permitido un juego perverso donde la simulación se ha generalizado y la mancuerna impunidad-corrupción sea vista también natural, normal.

Así, en los últimos tiempos hemos sido testigos mudos, pero testigos en fin, de cómo se juega a todo en nuestro país:

Se juega a ser honesto y servir a todos en el desempeño del máximo cargo público pero se provoca la división entre los mexicanos como estrategia permanente de entretenimiento y polarización.

Se juega a cumplir y hacer cumplir la Constitución y sin rubor alguno se impulsa sean violadas leyes y reglamentos.

Se juega a legislar y representar los intereses de los mandantes -nosotros los que mediante el voto los llevamos al cargo-, y sin contemplación alguna el legislativo como poder se convierte en oficialía de partes del ejecutivo y los intereses que se representan no son de los mandantes.

Se juega a velar por la integridad personal y patrimonial de los mexicanos y se pretende que a través de abrazos  las organizaciones de criminales se porten bien.

Se juega a combatir a la corrupción y sin ninguna consideración se asignan contratos a favoritos y empresas con antecedentes de evasión de impuestos y domicilios fantasmas, sin importar que se viole la ley, que se juró respetar.

Se juega al país democrático buscando regresar al presidencialismo autoritario con riesgo de convertirse en un país con gobierno autocrático, aunque se diga que no son iguales.

Se juega a ser Partido Político y lo que tenemos son organizaciones con la calidad de entes de interés público que se mantienen con los impuestos que todos pagamos, y han degenerado en franquicias, cofradías, mafias que han perdido todo vestigio de principios ideológicos, tornándose en un negocio de grupos que aspiran al poder y manejar sus presupuestos y en no pocos casos vender candidaturas al que más pague.

Se juega al desarrollo de la sociedad que en el discurso es la más vulnerable y pobre, receptora de dinero en efectivo que no la saca de su postración y se utiliza de tiempo en tiempo como clientela política. 

En este juego de nunca acabar seguimos padeciendo, los dichos siguen siendo más que los hechos y sin ningún rubor se gastan grandes cantidades de dinero en  difusión, publicidad y propaganda de todos los gobiernos y poderes lo que los hace iguales y los mantiene en campaña permanente.

Lectura recomendada | Coordinar a La Laguna; un objetivo impostergable

Ahora a partir de los dichos, los partidos de oposición afirman que ya no son lo que siempre han sido y que se sentaran a negociar – sin consultar a los mandantes y especialistas- lo que al gobierno central interesa buscando el beneficio cupular y mantenerse en la situación de privilegio que viven quienes como grupo, cofradía o remedo de mafia los controlan.

En el Cajón

Reiterando lo de colaboraciones anteriores, al alcalde electo de Torreón Román Alberto Cepeda González, le pedimos dé a conocer perfiles, méritos y experiencias de sus principales colaboradores; en qué condiciones recibe el municipio y el gobierno; nos presente un diagnóstico que fundamente su Plan de Gobierno, y nos dé a conocer que bases construirá para proyectar el crecimiento y desarrollo del municipio y sus habitantes en el Largo Plazo. 

*El Antiguo Régimen y la transición en México.   Planeta/Joaquin Mortiz, México 1999.

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.