Opinión

Estamos en tiempo…todavía; construir ciudadanía es empoderarla

Por Miguel Ángel Ordaz

Por allá en la década de los 70 del siglo pasado, en el ambiente político era común la expresión de que el presidente de la república, a sugerencia del secretario encargado del despacho – educación, hacienda, agricultura, etc.- de los distintos asuntos del gobierno nombraba al Oficial Mayor (máxima autoridad administrativa) “para que le cuidara su dinero”; esta persona era de toda su confianza. La sugerencia era sugerida, claro. De esta manera se ha manejado el presupuesto, por ello el sentido patrimonial que los servidores públicos –presidente, gobernador, alcalde, titulares de órganos autónomos, comisiones, fideicomisos y demás- tienen como referente para atender su trabajo. Dejarlos hacer invita al abuso.

A la hora de gastárselo poco ha importado que se haya elaborado un plan (por obligación) y se tengan los tiempos para gastarlo; sin embargo a fuerza de la costumbre se ha considerado normal que se atienda menos a los programas establecidos y más a las decisiones y caprichos de la autoridad, aun en circunstancias tan extraordinarias como las que estamos viviendo y que nos deben obligar a reflexionar sobre pertinencias de planes y programas, acciones y decisiones, estructuras administrativas y funciones, funcionarios y perfiles que por lo regular siguen el patrón de atender los problemas sin determinar sus causas.

Por lo extraordinario de la situación precisamente, es necesario revisar lo que la costumbre en el quehacer público ha mantenido como prácticas normales; debemos saber si las áreas de la administración pública ameritan cambios – funciones y tareas, actualización de conocimientos y adaptación de estructuras operativas, leyes y reglamentos congruentes con la realidad, las prácticas de atender a la formalidad para cumplir invitación e integración a miembros de la sociedad a participar en consejos y comisiones sin que sea efectiva esta participación, entre otras cosas más- porque querer resolver los problemas sin definirlos a partir de las causas es mantener la práctica de administrarlos.

En este escenario el reto es para todos, gobierno y sociedad; aquel debe demostrar su capacidad de inclusión y romper con el paradigma de un solo hombre; esta, debe trascender en el escenario de la democracia más allá del voto y hacer valer su capacidad y derechos como actor corresponsable en el diseño, elaboración, ejecución y medición de políticas públicas. No podemos perder de vista que el gobierno se crea para resolver problemas, y en esta situación de apremio, urgencias y recursos escasos, la racionalidad es fundamental; amable lector, en PC 29 hemos andado el camino de la construcción de ciudadanía, proceso que parte de la convicción de que los cambios deben beneficiar a la comunidad que es la que otorga el mandato para crear gobierno; acércate para que conozcas lo que se ha hecho, involúcrate para que seas actor de cambio; conocer al gobierno es el inicio. Estamos a tiempo. Iniciemos la revisión de normas y estructuras.

 En el Cajón.

Ya va para cuatro años que se le requirió al gobierno de Torreón que diera a conocer a la comunidad en qué condiciones había recibido la administración pública ; no hubo respuesta; ahora planteamos al gobierno de la ciudad que fue electo para el período 2022 – 2024, no solo que haga pública la recepción, sino que también haga un diagnóstico de la situación del municipio y convoque a la comunidad a participar en el debate, discusión y propuestas para el futuro; no debemos admitir más el gobierno de un solo hombre; la realidad es terca y pone todo en su lugar. Los hechos no dejan de existir solo porque se ignoren.  

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