Un grisáceo pero importante proceso electoral

Por Alejandro Buendía

El próximo domingo 18 de octubre se llevarán a cabo las elecciones locales. En esta ocasión se elegirán a los y las 25 integrantes del Congreso de Coahuila que deberán tomar posesión el primero de enero del 2021.

Tras una serie de bandazos y disputas, el Consejo General del INE determinó que existen las condiciones sanitarias para poder celebrar la jornada electoral en el mes de octubre. A partir de ese momento las y los aspirantes a tener una posición en el Congreso Local no han faltado.

Como ustedes saben el Poder Legislativo tiene tres facultades principales: representar, fiscalizar y legislar.

En ese sentido, las y los diputados no han cumplido a cabalidad con ninguna de estas disposiciones.

A lo largo de la historia y a reserva de documentar mi aseveración, los congresos locales han fungido como zonas de negociación. Las iniciativas que presentan una y otra bancada y que en la mayoría de las ocasiones son motivadas por intereses políticos y no tanto sociales, son “cabildeadas” entre ellos. La compra de voluntades y la formación de cotos de poder son los vicios más frecuentes dentro de los congresos.

En el caso de Coahuila, gracias a que tuvimos un congreso servil, se aprobó y se legalizó la contratación de la megadeuda. Uno de los integrantes de aquella legislatura, Shamir Fernández Hernández, de nueva cuenta contenderá por un espacio.

Esta última legislatura tuvo una oportunidad histórica. Por primera vez el PRI (partido hegemónico en Coahuila) no tuvo la mayoría absoluta. Creíamos que la oposición iba a defender las necesidades de la ciudadanía, que iba a fungir como sano contrapeso del Gobernador, que ahora sí nos iban a representar, sin embargo todos y todas nos equivocamos.

Lo que vimos en esta Legislatura fue una oposición tibia, servil hacia el gobernador, indolente, sin tamaños para confrontar y posicionar temas importantes para todos los coahuilenses.

En el estudio Satélite Político se documentó que 8 de cada 10 iniciativas presentadas por Miguel Riquelme fueron aprobadas por el Congreso. Nuevamente, a pesar de no tener mayoría, el Titular del Ejecutivo dominó a dos (si no es que a 3) de los poderes.

Por ahí dicen que el pueblo tiene a los representantes que merece. La verdad, yo no lo creo así. Nosotros, como coahuilenses, merecemos que nos representen, que defiendan nuestros intereses, que se castigue a quienes hacen negocios a costa del bienestar, que no se permita que una sola persona (como es el caso de Miguel Riquelme o quien sea que esté en esa posición) prácticamente concentre todo el poder.

El próximo 18 de octubre de nueva cuenta tendremos una oportunidad histórica para hacer valer nuestro derecho a elegir, sin embargo, ahora quienes nos tendrán que convencer de participar son todos los personajes que contenderán por un espacio en el Congreso.

¿Qué nos van a ofrecer? ¿Qué nos van a decir los que ya tuvieron la oportunidad de estar ahí y solaparon actos de corrupción? ¿Cómo van a justificar su reelección los panistas como Aguado o Izaguirre que se mueren de ganas por permanecer otros tres años como diputados? ¿Qué pensará la ciudadanía de que un personaje como Álvaro Moreira busque una posición en el Congreso? ¿Por qué Olmos, Shamir, Dávila, Martínez y demás personajes se animaron a participar?

Todas estas dudas serán respondidas en los próximos meses. Por lo pronto resta informarnos, cuestionar y participar. Como ciudadanos tenemos que quitarles poder a quienes se han servido con la cuchara grande a costa de nuestros intereses.

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