Metáfora ciudadana

OBRAS, PENSAMIENTOS Y MENSAJES

Ciertamente las buenas obras dependen de las intenciones, y cada hombre tendrá según su intención.

Hadiz de Mahoma

“Lo más bello para los más humildes” este lema llevó, democráticamente, a Sergio Fajardo Valderrama a la alcaldía de Medellín, Colombia, para el periodo 2004-2007; él presentó seis programas para su gobierno; nos interesa el sexto: “Espacio público: un bien público”; en él estableció que estos son el sitio de la igualdad social, la convivencia y la integración. Se buscaba crear una ciudad agradable, segura y estética, en la que puedan caminar tranquilamente todas las personas.

Este programa consistió en dignificar los barrios más humildes de Medellín a través de la estrategia de eliminar la violencia interviniendo socialmente con acciones comunitarias. Bajo este esquema transformó radicalmente la ciudad; las antiguas colonia periféricas, llenas de violencia, delincuencia y corrupción se convirtieron en “Parques Culturales” de acceso libre, con edificaciones majestuosas donde se brindaba, a toda la población, oportunidades de crecimiento humano. Eso fue realmente lo más trascendente: no los edificios; sino el pensamiento de utilizar la cultura como eje de la transformación social. Siempre bajo la visión de que las personas no dependen de su origen socioeconómico, sino de oportunidades, ahora en los espacios públicos. Sus principios fueron valores, no edificaciones. Su lema: “Medellín la más educada”; no la más construida; en pocas palabras el mensaje fue que las personas son lo más valioso; a ellas no se les ofrecen migajas, solo postres.

Desde entonces a la fecha, esa magnífica experiencia se ha replicado en infinidad de ciudades Latinoamericanas. En 2006 el Tecnológico de Monterrey invitó a Sergio Fajardo a un seminario a fin de promover la iniciativa en todo México. En Torreón, en 2007, el campus Laguna y el Ayuntamiento construyeron la Incubadora Social “Centenario” en la unidad deportiva Compresora y semanas más tarde, el mismo campus con un banco, otra más en el Ejido La Merced. Ambas ubicadas en comunidades humildes, brindando servicios totalmente gratuitos; con instalaciones de alto nivel y tecnología avanzada; atendidas por personal capacitado y muy servicial. Se preguntarán: ¿Por qué no se comunicó mucho eso? Por la mentalidad del Tec. De Monterrey: un pensamiento de “Las buenas obras son para servir, no para presumir” y su mensaje: “Hacer para ser no para tener”

Me atreví a buscar, ver y analizar el video oficial del Complejo Cultural y Deportivo La Jabonera, grabación sobre maquetas, imágenes acartonadas, presuntuosas; en la que las personas no son los sujetos, sino las instalaciones, edificios sin vida; con entrevistas manejadas; eso demuestra qué es lo que importa en dicho precioso centro social: presumir construcciones. ¿Dónde están los niños y sus risas?; ¿Dónde los jóvenes deportistas y los adultos que serán ahí educados?

Cambian programas de gobierno, pero se mantienen las mismas actitudes triunfalistas, no crecen las autoridades ni permiten o provocan el crecimiento de la sociedad. Se mantiene el divorcio con las asociaciones bondadosas de la comunidad; se huye de la crítica constructiva; las organizaciones de participación ciudadana se ven como enemigas, no como socias que buscan los mismos fines. Hay que curarse de la alodoxafobia o miedo a las opiniones. Y es que los políticos acostumbran comprar halagos; así que, cuando reciben un consejo que no es halagador, lo consideran crítica destructiva. Quítense ese complejo y compartan con los ciudadanos comprometidos sus proyectos. Ustedes no son dueños de nada, los dueños somos nosotros, el pueblo; sus patrones, Ustedes son administradores temporales.

Se llenan los recintos oficiales con acarreados que gritan porras insulsas y con invitados no alineados cuyos aplausos se ven, pero no se escuchan porque fingen aceptación por lo dicho. Lo políticos se sienten felices por los alaridos de quienes esperan una limosna por su presencia.

El mensaje que nunca entendieron nuestros gobernantes es que no sólo cuentan los edificios bonitos, sino que lo más importante es el cambio de mentalidad de la población, las instalaciones son sólo un medio que ayuda al cambio, no el cambio en sí. Jehová obligó al pueblo judío a peregrinar por el desierto 40 años, tiempo suficiente para que murieran todos los israelitas con mentalidad de esclavos y surgiera la generación de hombres libres que conquistarían la tierra prometida. ¿Qué parte del mensaje no han entendido nuestras autoridades?

Por ejemplo: les preocupan las pintas de los “Salvajes” en las nuevas instalaciones; claro, sólo piensan en paredes bonitas no en inquietudes juveniles; un estadista hubiese convocado a la juventud vecina a un concurso de grafitis artístico en los mismos muros de la Jabonera y así se los habrían ganado como socios, pero no, la soberbia autoritaria está por encima de la voluntad popular.

(ver nota completa en El Siglo de Torreón)

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