¡Claro que sí!

POR KARLA RAMÍREZ

Buena frase para reafirmar una idea, un propósito, una instrucción en principio positiva y benéfica, una clara afirmación de aplicación de la Ley, que en esencia significa la existencia de una obligación.

“Entre mayor castigo, la ciudadanía va entendiendo lo que es el orden en un municipio”, declara el alcalde Miguel Riquelme en reunión con los alcaldes de Gómez Palacio, Lerdo y Matamoros, casi asumiendo el rol de líder en la Zona Metropolitana de La Laguna -El Siglo de Torreón, abril 2 de 2014. Esta declaración se contextualiza en avances derivados de la intención de establecer esquemas normativos homologados para los municipios conurbados de Durango y Coahuila en La Laguna; “sanciones que se apliquen por tirar basura en la calle, por conducir con niños al volante, con exceso de velocidad o en estado de ebriedad”, que refiere el alcalde dentro de lo que serían los alcances de dicha homologación en materia de vialidad. Orden para que se conduzcan adecuadamente los ciudadanos, y aplicación de la Ley cuando no sea así; estamos hablando de que a partir de estos incentivos, todos los ciudadanos de esta región debemos cumplir con las reglas establecidas.

Es normal que en nuestro país, cuando se habla de obligaciones, es un llamado a no cumplir con ellas; así es frecuente que en detalles se pueda percibir que la existencia y vigencia de la regla, no significa necesariamente que se observe y se respete; la razón: La ausencia de un incentivo negativo que promueva se acate.

Sin castigo, sin sanción, la regla es inicua, es decir no sirve para nada; invadir espacios de estacionamiento destinados a personas con alguna discapacidad, tirar basura por la ventanilla del automóvil, robar señales de tv, sobornar al agente de tránsito, tienen que ver con la cultura ciudadana y el aprovechar la ausencia de sanciones; sin embargo, este comportamiento trasciende y escala la magnitud de la no observación de la regla, reproduciendo este comportamiento a escalas mayores y en asuntos de mayor magnitud. ¡Claro que sí!, debemos tomarle la palabra al alcalde Miguel Riquelme; impulsar el cumplimiento de las reglas de urbanidad, de convivencia social son el principio de nuevos y mejores comportamientos de la comunidad, sin embargo, esto no será suficiente para mejorar la convivencia y las condiciones de vida, si no trasciende al cumplimiento de las propias obligaciones inherentes al gobierno, y a las responsabilidades de todos los servidores públicos.

Promover la civilidad y la convivencia no sólo requiere de la recuperación de espacios públicos semanales, la recuperación de estos espacios va de la mano de la reconstrucción del tejido social que no sólo ha sido dañado por la generalización de la violencia, sino también por la actuación del propio gobierno que de manera desarticulada impulsa las más diversas acciones, por la existencia de un gobierno reactivo. Torreón es una ciudad que ha perdido la tranquilidad de otros años, y ha sufrido la incapacidad de sus gobernantes; el alcalde Miguel Riquelme llama a cumplir las reglas, y a imponer sanciones si no lo hacemos; ¡bien por este llamado!

Estamos en total acuerdo, sólo que el llamado debe ser también para todos los servidores públicos, incluido él. ¿Cuáles reglas? El Reglamento Orgánico de la Administración Pública Municipal de Torreón, que le establece al alcalde en el artículo 18 fracción II “cumplir y hacer cumplir en el municipio… los reglamentos aplicables en el orden municipal estatal y federal”, la fracción XIII ” asegurar y vigilar la eficacia y eficiencia de los servicios públicos municipales”, sobra decir que es fundamental para la existencia y vigencia de un buen gobierno, que su titular haga valer su autoridad, facultades y atribuciones legales para que los servidores públicos cumplan con sus obligaciones; el deterioro de la ciudad en materia de alumbrado público, abasto de agua potable, servicio de transporte público, entre otros, la calidad es la gran ausente.

Participación Ciudadana 29 está a favor de que se cumplan las reglas, y le toma la palabra al alcalde Miguel Riquelme para que haga lo propio y le invita para que revise el Artículo 19 fracción I y VI del citado reglamento, y supervise cuántos directores y titulares de las dependencias y organismos de la administración pública municipal cumplen con la obligación de planear, programar y organizar sus labores, y han formulado desde el inicio de su gestión, el Programa Operativo Anual; en total acuerdo de cumplir con las reglas, ¡Claro que Sí! No se hace un mundo diferente con personas indiferentes!

Texto publicado en El Siglo de Torreón. 

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