Democracia

Por Miguel Ángel Ordaz

Nos dijeron cuando iniciábamos la instrucción escolar, demos pueblo y kratos poder; el poder del pueblo; el pueblo es el soberano y por lo tanto es quien decide, sin embargo como el pueblo son muchos, hay que nombrar a quienes lo representen, de allí la democracia representativa, primera instancia a partir de la cual el poder del pueblo empieza a diluirse en tanto esa representación se torna en una personal de intereses y no en lo que debiera ser, una donde tengan cabida los intereses de la colectividad, del pueblo.

Es evidente que el problema es de origen, se tuerce el concepto y se educa al pueblo a través de esa torcida intención: como tienes representante, deja que él vea por tus intereses.

Sin embargo, ello genera intereses personales que tienen como punto inicial y final de llegada hacerse de poder de manera legal, y se van creando reglas que al representante le dan poder con poca responsabilidad y al pueblo representado lo limitan a la validación de la representación a través del voto.

Bastó la primera regla – la representación- para que se vinieran en cascada otras que detallaban como se puede conseguir esa representación, y qué medios deben existir para ello; los medios son los partidos políticos, es decir una parte de un todo, que aparece cuando cumpla con requisitos de idea y plan, es decir una ideología específica y una serie de principios que la sostengan, una plataforma en principio ideológica y también política.

Este tema, el de los partidos políticos será objeto de atención en otra colaboración. Así, llegamos a la participación mediante el voto con toda la ignorancia y distorsión inducida por el sistema, y de mandantes, es decir, quienes otorgamos un mandato, nos convertimos en sirvientes y producto temporal,- úsese solo en elecciones- para dar la legalidad que por regla establecieron quienes se hicieron de poder, para dejar nuestros intereses a quienes pusieron los propios al frente.

En estos tiempos de asedio político, ambiental, migratorio, de seguridad, sanitario, de transformaciones sociales, económicas, todas ellas globales y nacionales, se impone una pregunta y también una exigencia: ¿por que quienes toman las decisiones en un país, sea el alcalde, gobernador y presidente, no son responsables de lo que deciden, excusándose en la delegación de facultades y funciones de los subordinados? Hemos sido lastimados por todos ellos a lo largo del tiempo; desde la post revolución donde no existía competencia por el poder, hasta estos tiempos donde la autocracia ya asoma la cabeza.

Amable lector, en PC 29 insistimos en su objetivo central: ayudar a la construcción de ciudadanía, de una informada y por ende empoderada; acércate a nosotros te orientamos y apoyamos para conseguirlo.

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El espacio personal de gobernar donde se toman las decisiones trascendentales para una sociedad, no está exento de responsabilidad, afirma el Ministro en retiro José Ramón Cossío Díaz; es necesario que les recordemos y exijamos a quienes deciden que se responsabilicen sobre TODO lo que nos afecta; es evidente el cambio de reglas para que un una sociedad de iguales NO SEAN más iguales que otros. El sistema se ha torcido; debe ser revisado y actualizado.

¿Estamos preparados para lo que está por venir? Es evidente que no; en materia de salud las enfermedades mentales tocan ya la puerta; en cultura, la escazes de agua pide a gritos nuevos hábitos; en educación las nuevas competencias las tenemos enfrente; en calidad de gobierno, una sociedad de calidad; vamos por ella pues.

Claro, la democracia la debemos comprender y dimensionar a partir del rol que como sociedad jugamos.

¡Debemos hacerlo ya!

Miguel Ángel Ordaz

No valen los lamentos si el descuido consciente fue el origen de los hechos que resultaron del abandono de obligaciones, del ejercicio de nuestros derechos políticos y sociales, de la rapacidad de gobernantes y representaciones que tenemos, los convenios entre el poder político y el económico en la oscuridad, del despojo de nuestras garantías y órganos que las tutelan y protegen; en fin, la lista es grande y el interés por mejorar nuestras condiciones y calidad de vida no ha sido suficiente.

Es profundo y de mucho tiempo atrás el abandono de nuestros derechos y los abusos de los gobiernos. Los males generados por esta circunstancia, como el abuso de poder, la corrupción por acción u omisión, la impunidad, la tolerancia de la sociedad, las leyes a modo o con atajos deliberados y en círculo, de vuelta a recorrerlo.

Si desconocer nuestros derechos ha sido factor para que demos vuelta en círculo cada 3 y 6 años, desaparecerlos será el siguiente paso para que el presidencialismo autoritario (Juan Linz) que hemos tolerado durante décadas, se convierta en una verdadera dictadura, aun cuando se argumente que la transformación institucional y las reformas sean el motivo.

Lo caros e inservibles, y la eliminación de privilegios, son el pretexto, mientras que la corrupción y su atención a los intereses particulares la justificación. Lo cierto es que la existencia de órganos autónomos sean parte de los contrapesos necesarios contra el abuso de poder.

Amable lector, en PC 29 hemos impulsado la participación, sin embargo, para que ésta pueda ser efectiva, necesitamos conocer no solo nuestros derechos, sino además las obligaciones de quienes nos gobiernan y representan, debemos empoderarnos con información, conocimiento y sobre todo empezar a desacralizar palabras y precisar conceptos; por ello estimo pertinente comenzar por lo elemental y que por la temporada y la relación que tenemos con el órgano autónomo que tutela y garantiza nuestros derechos políticos, el Instituto Nacional Electoral; por ello aventuro un inicial ejercicio que permitirá retomar la naturaleza e importancia de lo básico.

Durante décadas hemos sido educados a través de los dichos e intereses de los políticos, es decir, de quienes a través de los partidos políticos nos gobiernan y nos representan. Muestra de ello es el hecho de que el primer mandatario, el presidente de la República, es la primera autoridad, lo que a partir de la repetición y a través de los informes de gobierno, esta idea toma carta de verdad y por lo tanto es aceptada, es decir nos educaron a entender que si éste manda, nosotros debemos obedecer, sin embargo, la cosa no debe ser entendida así, por lo que es necesario darle a las palabras el significado correcto.

Quien aspira a un cargo de elección popular – regidor, síndico, alcalde, gobernador, diputado, senador, presidente- llega a éste mediante nuestro voto; así, el voto se convierte en el instrumento que permite otorgar un mandato a quien ha sido votado y mediante él, se convierte en nuestro representante, en nuestro mandatario, es decir, quien debe obedecernos a través del mandato, y nosotros en el mandante, el que manda.

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Los partidos políticos son el medio para hacerse del mandato; son entidades de interés público, que reciben dinero público para su manutención que pagamos todos a través de los impuestos , son el instrumento de los políticos; el nuestro es el voto, la participación y aquí, como en otros casos, también el propósito central que es la búsqueda de una efectiva representación, se tuerce cuando durante más de 25 años nos dijeron que la democracia es ir a votar y punto; allí inicia y termina la democracia.

Considerar la importancia de la participación y promoverla es una buena forma de vincular a la ciudadanía con el derecho a votar; si le agregamos a ello el participar con conocimiento de causa, estaríamos dándole un valor fundamental, la estaríamos empoderando.

El empoderamiento es conocimiento; se puede partir de lo elemental, el derecho a votar implica obligaciones para quien ha sido votado, conocerlas será un gran paso.

La Ley Manolo para garantizar la sucesión en Coahuila

Por Alejandro Buendía

Con el mayoriteo de siempre, las y los diputados del Congreso de Coahuila aprobaron una iniciativa la Ley Manolo, misma que «garantiza» equidad de género para quien encabece el gobierno de Coahuila pero hasta el 2029.La propuesta, impulsada por Miguel Riquelme, tiene como intención garantizar que el ahora Secretario de Desarrollo e Inclusión Social y ex alcalde de Saltillo, Manolo Jiménez, se comience a posicionar como el candidato del PRI a la gubernatura de Coahuila.

La Ley Manolo, disfrazada como una propuesta que promueve la equidad de género, es una jugarreta maquinada en el Congreso para evitar, a toda costa, que precisamente ese argumento influya en la elección de la candidatura oficial para 2023.De esta manera, no será sino hasta el final de la próxima administración estatal que una mujer, sí o sí, tendrá que ser la nueva gobernadora de Coahuila.

Este hecho refleja, en gran medida, la función del Congreso de Coahuila. Básicamente, el legislativo, es un brazo del gobernador.

Es la sede de trámites a aprobar para que el plan político de Miguel Riquelme y su partido no tenga obstáculos legales o reglamentarios.

Tendría que pasar un evento extraordinario para que Manolo Jiménez no sea el próximo candidato del PRI a la gubernatura de Coahuila. Las bases están puestas. Fue designado Secretario de Desarrollo Social, una dependencia cuyo fin es construir bases para construir el voto duro que garantiza un mínimo de adeptos a cierto proyecto político.

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En Coahuila no hay separación de poderes, no tienen autonomía, todo está controlado desde una cúpula, desde los intereses de un partido que jamás ha dejado el poder.

Mientras las y los diputados y el propio gobernador defienden esta iniciativa como una propuesta de avanzada para garantizar que una mujer gobierne a la entidad, la realidad es que, simplemente, garantizaron que, el sucesor de Riquelme, sea el varón designado por el partido: Manolo Jiménez Salinas.

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¿Qué sigue?

Esta incertidumbre que no nos deja en paz, dirán algunos, después de un breve alto en el camino, lo mismo pero agravado dirán otros; lo que les importa a los políticos todos –representantes nuestros en cuerpos colegiados, los que son titulares del poder ejecutivo, los que dirigen, rentan o usufructúan los partidos, los que encontraron en el oficio de la representación su modo y estilo de vida largamente deseado- seguirán simulando que nuestros intereses serán los de ellos, dirán muchos más, total, siempre ha sido así afirmarán muchos otros; entramos en una ruta -otra vez- en la que seremos presa fácil de la manipulación, el entretenimiento, la demagogia y este juego de las distracciones en donde la novedad es que los que fueron malos y fallaron a la sociedad están apareciendo como los buenos.

En las primeras semanas de abril de 2022 y primera de mayo, vimos en un abrir y cerrar de ojos el enojo, la amenaza, la celebración, la radicalización, el linchamiento, la intolerancia de la devaluada clase política que nos cargamos y mantenemos, cuyo quehacer ha dejado mucho que desear y que sigue jugando a lo mismo: hacerse del poder, no servir a partir de él.

De lo sucedido –Revocación de mandato, reforma eléctrica que no pasa, amparos contra tren maya, violación permanente y sistemática de la ley por quienes las aprueban y ejecutan, y la propuesta de una reforma (Reformar, es cambiar para mejorar RAL) electoral que querrá ser aplicada, de aprobarse, en elecciones de 2024- puedo concluir que entramos a un tobogán donde uno dirá a muchos lo que estos esperan oír; regresamos así, a tiempos en los que lo importante no es la próxima generación sino la próxima elección; el intercambio de espejitos, la venta de ilusiones, aferrarse al poder es lo importante, ¡al diablo las representaciones sociales!, a negociar se ha dicho.

Si bien es cierto que es menester cambiar muchas cosas en el país –atender a cambios fundamentales en educación que sean congruentes con el buen futuro de los estudiantes y del país, construir la infraestructura hospitalaria que prevea las recientes y nuevas necesidades que serán fundamentales para enfrentar el problema de la obesidad y sus efectos, los mentales derivados de la pandemia, generar condiciones para que las nuevas generaciones accedan a mejorar su calidad de vida, entre otros asuntos importantes,  – estos cambios no deben ser procesados a partir de la idea y criterio de un solo sujeto, ameritan un esfuerzo muy grande que involucre a buena parte de la sociedad, sus organizaciones, los expertos, la academia, los ciudadanos todos.

El control de la agenda y la manipulación por el sujeto deben ser debidamente entendidos; un día sí y otro también mantiene el esfuerzo para que el tema del día sea temprano y así interferir para que no se piense en los asuntos fundamentales, en el status de problemas y en el de soluciones; llamar a cuentas a quienes elegimos, bien puede ser el principio; necesitamos reactivarnos como individuos, grupos y organizaciones.  

Sin embargo no debemos descuidar -como sí lo ha hecho la autoridad- lo que por desgracia es lo de todos los días: la inseguridad y las múltiples violencias contra la mujer, el desabasto de medicamentos, la inflación y el estancamiento que le acompaña, la galopante y generalizada corrupción en TODO el gobierno, sus ámbitos y poderes.

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En PC 29, necesitamos retomar lo que el discurso público ha pervertido: el combate a la corrupción, la rendición de cuentas, la misma participación ciudadana, fundamentos y origen del quehacer de nuestra organización.

¿Qué sigue?, la respuesta la debemos dar quienes otorgamos el mandato a representantes y gobernantes para evitar que continuemos dando vueltas sobre el mismo viejo círculo que consigue que todo gire en torno a las elecciones; exigir cuentas y resultados de esos servidores públicos para que asuman el servicio para el que fueron contratados; plantear nuestras prioridades como punto de partida para el quehacer del gobierno. Enfocarnos en gobiernos locales cuyas estructuras merecen una revisión a fondo; retomar Cabildos que siguen ignorando la representación de la comunidad.

Estimado lector, acércate a nosotros si tienes interés por el mejoramiento de tu comunidad y tu entorno inmediato, en PC29 te decimos cómo. 

¿Con estos?

Porquería: inmundicia, suciedad, causa vieja que no desempeña su función como debería, desatención o falta de crianza . Diccionario Real Academia de la Lengua.

Por Prof. Miguel Ángel Ordaz

Por lo regular, cuando está a punto de terminar un período de gobierno, se ha convertido en normal, es decir, casi natural y por lo tanto de naturaleza y aceptado, que los gobernantes decidan sobre asuntos que nos afectan. Así lo han hecho, nos han recetado a lo largo de décadas decisiones que benefician a pocos y en menor o mayor medida perjudican a todos.

Hace unos días el gobernador Riquelme otorgó a 67 personas, abogados todos, unos buenos y otros no tanto y que tienen en común la relación con la autoridad por cercanía, acompañamiento, favores o complicidades en asuntos de gobierno, una gracia: el fiat para que puedan ejercer de notarios públicos; fiat quiere decir decisión que no admite discusión por ser su facultad , de beneficiar a quien tubo lealtad con su mandato para ser merecedor de poder establecer su notaría. Si recurrimos al pasado inmediato, encontraremos otros políticos que han vivido de ella, que han sido merecedores de esta voluntad; parecemos feudo, no República.

El propósito de estos comentarios tiene que ver con formas, usos y costumbres de cómo la autoridad abusa de su poder teniendo reglas,  procedimientos correspondientes o interpretaciones a modo, me explico: Hace unos días, senadores – de Morena- decidieron no dar información sobre mil millones de pesos recibidos entre 2019 y 2022, aplicados en la partida de presupuesto asignaciones a grupos parlamentarios, decidieron clasificar esta información como reservada (la reserva tiene que ver con asuntos de seguridad nacional); solo como referente que perfila esta forma de proceder: la construcción de los segundos pisos en la Ciudad de México, siendo gobernante el actual presidente del país, la información correspondiente –planos, acciones, recursos, avances, bitácoras de obra etc. – también se declaró reservada, por 20 años.

Si el otorgar fiat de notario significa complicidad por capacidad, apoyos ante apuros presentes, necesidades pasadas o futuros inciertos, el gobernante los otorga; y el colegio de notarios que, no tengo la respuesta; sin embargo hay un cordón umbilical que los une: el espíritu de cuerpo, es decir que si a todos nos beneficia aunque no estemos de acuerdo o tengamos principios distintos, lo apoyo. Así opera el comportamiento en cuerpos colegiados como el senado y cámara de diputados – así con minúsculas. La costumbre se convierte en práctica, viciosa, pero en práctica.

Visto y revisto estos años, décadas atrás incluso, práctica generalizada y ancestral para nuestro sistema, insisto, no tenemos más alternativa que nosotros, ciudadanos, sociedad, y si estamos organizados para un propósito noble, es la hora, un poco tarde pero la hora, de actuar en consecuencia. Hagamos un inventario de saberes y capacidades; si conocemos esto, no hay de otra, a organizarnos y empezar a hacer lo necesario para  pasar de espectadores a actores.

En estos tiempos de encono, dispersión informativa, entretenimiento para los jóvenes convertido en apendejamiento, (hacerse bobo, estúpido, RAE) con respeto para todos, es necesario retomar el camino previa reflexión, de qué queremos y a dónde queremos llegar en las mejores condiciones. Establezco de manera sencilla cuáles son los propósitos fundamentales del Estado: uno, garantizar nuestra integridad física y patrimonial, dos, generar las condiciones necesarias para que de manera permanente  mejore nuestra calidad de vida.

La normalidad no debe ser acostumbrarnos a número de muertos, desaparecidos, mujeres violentadas, niños que mueren de cáncer por falta de medicamentos, corruptelas dadas a conocer, otras de antaño no sancionadas. Debemos generar las condiciones para saber dónde estamos, qué podemos y debemos hacer, dónde y cuándo.

En PC 29 el interés por la comunidad es permanente, el salto por involucrarse en los asuntos de interés público es permanente; por ello ir más allá de lo que tiene relación con las elecciones por venir, muy importante, es regresar al origen, hacer ciudadanía, empoderar mediante el conocimiento de las bestia, es decir, el gobierno y el poder.

No olvidemos que el espíritu de cuerpo es a partir de los intereses de los contrarios, cuándo estos, los intereses convergen. Hace unos días, senadores – de morena- decidieron no dar información sobre mil millones de pesos recibidos entre 2019 y 2022, aplicados en la partida de presupuesto asignaciones a grupos parlamentarios, decidieron clasificar esta información, las facturas correspondientes, como reservada (la reserva tiene que ver con asuntos de seguridad nacional), de inmediato, según la prensa, todos los partidos aprobaron tal decisión. Espíritu de cuerpo, pues.

Si tenemos una líder, vamos con todo acompañándola, exigiéndole, sugiriéndole, recordándole el origen de todos. Los repartos a posiciones o interés por la reelección son asunto nuestro, no exclusivo de partidos o cofradías que les acompañan; estos son los primeros escollos que ameritan definición de la candidata. Debemos requerir, exigir a quienes quieren reelegirse, las cuentas de su actuación, propuestas que hicieron y cuál fue su fin, recursos ejercidos, resultados de la gestión de éstos, propuestas votadas y sentido del voto, sueldo percibido durante su gestión legislativa, agenda desahogada, efectos de su actuación, productos generados y más etcéteras.

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Si bien son tiempos previos al disfrute y la diversión, no debemos disiparnos, por ello los legisladores y titulares del ejecutivo hacen de las suyas: una farmaciotota, trenes de pasajeros, reserva de información y ocultamiento de facturas, fiat a placer, tono e interés, más lo que se acumule.

Tenemos derecho al divertimento pero también la obligación de no descuidarnos, no sería la primera vez que el agandalle nos quiera madrugar. Solo para recordar: vamos contra el sistema, y en éste, también los aliados forman parte de él, de sus prácticas e intereses.

En el Cajón

Vale y es muy importante participar, pero hacerlo de manera informada, documentada, aumenta su calidad. Felices Fiestas para Todos.

Me parece que será muy bueno normalizar molestias, enojos, corajes, reclamos y exigencias a quienes dicen, al menos formalmente, representarnos. Hora de exigir cuentas por reelección.

Porfirio, el Mago Sabio de la República

Con mi más sentido pésame a los familiares, amigos y colaboradores de Porfirio Muñoz Ledo.

Conocí a Porfirio Muñoz Ledo en 1997, justo cuando se encontraba en uno de los mejores momentos de su carrera política. Nunca olvidaré su amabilidad, su atención a mis inquietudes y su simpatía hacia La Laguna. A partir de entonces, y gracias a la intervención del Lic. Jorge Torres Castillo y de Alfonso Velasco Salazar, me mantuve en contacto con él, logrando con el paso del tiempo el que me distinguiera con su amistad.

Siempre me pareció que Muñoz Ledo tenía un aura de Mago Sabio, la de alguien situado más allá del bien y del mal, de las simples y mundanas definiciones; la de un ser capaz de percibir una realidad más aguda, de leer los signos de los tiempos, anticipar el cambio de eras y encauzar energías contrapuestas. De ser una criatura con la habilidad requerida para vencer gigantes, enfrentar dragones y derribar murallas. Alguien facultado para adentrarse en los reinos de las izquierdas, de las derechas y en las tierras del centro, un heraldo de la patria cuya encomienda era la de intentar construir canales de diálogo, advertir sobre las amenazas que se ciernen y conminar a sus líderes a que se unan en torno a una misma causa: terminar con la presidencia imperial e impulsar la Reforma del Estado.

Se dice que la magia es una forma más elevada de lenguaje, un recurso a través del cual se decreta la situación deseada y se gobierna sobre la realidad subyacente. En el caso de Muñoz Ledo, el poder contenido en sus palabras no provenía de las artes ocultas sino de su magistral dominio sobre la realpolitik, los marcos jurídicos y la ciencia política. Con su meticuloso análisis, lucidez para la generación de propuestas, agudizado instinto, virtuosidad para el debate, brillante retórica y devastador sentido del humor, Porfirio, con el relámpago de sus palabras, fue conjurando la materialización de la tan añorada transición hacia la democracia.

Es cierto, su trayectoria está llena de controversias, confrontaciones y conciliaciones, episodios estelares y episodios cuestionables, de momentos de elevada genialidad y sublime idealismo como de otros de densa humanidad y afilado pragmatismo; de alianzas y rupturas, de virajes, negociaciones y acrobacias que, paradójicamente, respondieron a su extraña e inmutable congruencia hacia los compromisos que asumió con la patria y con las posturas políticas que, a su juicio, posibilitarían su cumplimiento. Porfirio no fue perfecto, pero, ¿quién lo es? Tampoco fue el funcionario o líder opositor que a muchos puristas y espectadores les hubiera gustado, sin embargo, Muñoz Ledo fue exactamente la clase de político que, en ese tiempo y contexto, México requirió.

Pareciera como si el propio país hubiera engendrado al Mago Sabio que necesitaba para facilitar su cambio de eras y el avance de su historia. A una criatura parcialmente formada en las entrañas del régimen habitado por criaturas de fuego, autoritarismo y sombras, como entre el éter de las torres de marfil en las que moraron sus ascendidos maestros, académicos como Jaime Torres Bodet, Mario de la Cueva, Víctor L. Urquidi, Raymond Aron y Maurice Duverger, el teórico y precursor de la Quinta República Francesa.

Porfirio fue un estadista, no tanto por haber sido un hombre de estado, un funcionario público de primer nivel y un político de extensa trayectoria, sino más bien por haber sido capaz de percibir, gracias a su profunda comprensión del concepto, razón y función histórica del Estado, y en específico, de la arquitectura y dinámicas de poder dentro del Estado Mexicano, cuáles eran los límites, fisuras y puntos de quiebre del sistema político imperante. A partir de ese conocimiento y de sus altas responsabilidades, Muñoz Ledo comenzó a impulsar, desde el interior del antiguo régimen, la creación de instituciones y la reingeniería del sistema. Desde esa orilla pretendió construir el puente hacia la Nueva República.

Fue un Estadista, porque vislumbró un cauce y un futuro para el Estado Mexicano, un futuro que precisaba de su tránsito hacia la democracia, pero no como un destino final sino como un punto intermedio, como un cimiento e imprescindible instrumento para su cristalización a través de la Reforma del Estado. Fue un Estadista, porque entendió la conveniencia de que este nuevo andamiaje institucional fuera el resultado de un acuerdo refundacional entre todas las fuerzas, que su diseño debería replantear el pacto federal, definir y activar contrapesos, procesar en su interior la nueva correlación de fuerzas, controlar la corrupción y reducir al mínimo la enorme influencia de los poderes fácticos. Fue un Estadista, porque quiso dotar al país con un andamiaje más sabio, uno que le permitiera garantizar la continuidad de la República. Fue un Estadista, porque vio al Estado como el vértice de nuestras convergencias y como el medio para la persecución de las aspiraciones colectivas.

Su trato, dentro del ámbito internacional y en el marco de sus responsabilidades en la ONU, con líderes de la estatura de Willy Brandt, Olof Palme, François Mitterrand, Jaques Chirac, Shimon Peres, Yasser Arafat, Mario Soares y Felipe González, todos ellos fundamentales en la transformación, gobernabilidad y lucha de sus respectivos pueblos, nutrió su perspectiva, su formación como hombre de estado y su anhelo reformista. Anhelo que aterrizó en la práctica tras su regreso a México y mediante su ariete: la Corriente Democrática. Junto con Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez, Muñoz Ledo evidenció el desgaste y los límites de un régimen hegemónico que, al haber renunciado a hacer la historia, se había condenado a ser envuelto y sacudido por ella. Ante esa crisis de presente y de futuro, ante esa abundancia de soberbia y carencia de perspectiva, Muñoz Ledo y sus compañeros de causa decidieron emprender la epopeya democrática que definiría sus vidas.

Aunque siempre aspiró a la Presidencia de la República, lo cierto es que Muñoz Ledo no necesito de ese puesto para ganarse su lugar en la historia. El rol que el destino le asignó, el de Mago Sabio, es uno al que las leyendas, los mitos y las ficciones solamente les reservan a personajes de singularidad extraordinaria. Al igual que Merlín, Yoda y Gandalf, Porfirio ostentó una magistratura distinta, indefinible, casi etérea, pero a la vez, de enorme carga energética y autoridad política. Al igual que ellos, Porfirio fue el Mago Sabio que guío y acompañó, no a uno, sino a tres candidatos opositores a través de sus periplos, el que junto a ellos cruzó umbrales y enfrentó a dragones. El Mago Sabio que vio a la Reforma del Estado, y en especial, a la Nueva República que de ella emanaría, como al elíxir con el poder de sanar a la patria, reencauzar su rumbo y restablecer la grandeza perdida.

Hicieron bien la Cámara de Diputados y la Comisión Permanente de la Cámara de Senadores en honrar la vida y la obra de Muñoz Ledo. Hicieron bien, porque al ofrecerle esas ceremonias de despedida también se honraron a sí mismas, demostrando memoria y gratitud hacia quien, como consumado tribuno, constructor de contrapesos y defensor de la división de poderes, logro imbuirlas de verdadero espíritu y vida parlamentaria. Hicieron bien, porque con esa ceremonia también reconocen que la historia transformativa del México contemporáneo, su travesía democrática y las conquistas obtenidas, no se resume a la biografía de sus presidentes, líderes carismáticos y grandes movilizadores de masas, sino que es la epopeya de un pueblo entero y que la Nación es la madre y la hija de sí misma.

Porfirio Muñoz Ledo es un digno merecedor de ese y otros homenajes. Su legado evidencia su férreo compromiso con la transformación del sistema político mexicano. Desde los elevados cargos que ocupó en las presidencias de Luis Echeverría Alvares y José López Portillo, Muñoz Ledo logró concretar la creación del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (INFONAVIT) y del Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (FONACOT), además de sentar las bases para la conformación de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN). Asimismo, desempeñó un papel clave en la elaboración de la Reforma Político-Electoral de 1977 y en la redacción de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados.

Ya en la oposición, Muñoz Ledo fue el principal artífice de las Reformas Político-Electorales de 1990, 1992 y 1996, de la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) y del Tribunal Federal Electoral (TRIFE). En otras palabras: de la infraestructura jurídica e institucional que posibilitó la alternancia en el poder y la transición a la democracia. Por otro lado, las contribuciones políticas, operativas e intelectuales de Muñoz Ledo fueron clave para la creación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), de igual modo lo fueron para la redacción y promulgación de la Constitución Política de la Ciudad de México.

Igual de encomiables son sus gloriosos fracasos. Fracasos como los que experimentó al promover el Cambio de Modelo Económico, el Fortalecimiento del Federalismo, el Nuevo Pacto Fiscal, la remunicipalización y la conformación de nuevas entidades federativas, la creación de nuevos esquemas de coordinación y gobernanza territorial, y por supuesto, en su irrenunciable impulso a la Reforma del Estado y el parto de la Nueva República. Gloriosos fracasos que, por su altura de miras, proyectarán una sombra, pero también iluminarán una ruta.

Estoy convencido que la mentoría republicana y el servicio de Porfirio continuarán a través de sus ideas, y que al igual que las semillas, estas lo trascenderán e irán germinando en tiempos, suelos y climas más propicios. Como sucede con todo Mago Sabio, Porfirio inspiró a la vez admiración, temor y desconfianza.

Como a todos ellos, le tocó luchar con su respectiva cuota de demonios; dado que tal es la suerte de aquellos con una percepción y pasión amplificadas. Sin embargo, y a pesar de sus claroscuros, serán sus luces las que le trascenderán y continuarán brillando.

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Porfirio fue el Mago Sabio de las mil caras. Fue el Estadista-Apóstol, el Insigne Parlamentario, el Catedrático-Mentor, el Aguerrido Diplomático, el Heraldo de la República, el Puente entre Eras y la Memoria Viva. Fue el Hacedor de la Política, el Artífice de la Transición, el Pragmático Idealista y, por supuesto, el Animal Político por antonomasia. Fue un Ave de Tempestades, y en varias ocasiones, él fue la tempestad. Fue todo eso, pero, por encima de ello, fue un gran visionario, un Patriota que tuvo la audacia de ambicionar un México con ambición de grandeza.

Tengo la satisfacción, y la tranquilidad, de haberle podido compartir a Porfirio Muñoz Ledo mis impresiones sobre la trascendencia y singularidad del rol que le había tocado desempeñar en la historia reciente de México; sobre su naturaleza y resonancia arquetípica. Se lo dije, durante una jornada de homenajes que le organizó la UNAM en noviembre del 2017 y sé que le gusto, ignoro si fue porque pudo haber ayudado a clarificar y comunicar a otros su obra y propósito, o tal vez, porque simple y sencillamente le agrado el sentirse, más que admirado, comprendido.

Estoy seguro de que él estaba plenamente consciente de cómo los mitos y leyendas nos permiten construir un orden y sentido de entre el caos de la vida, conciliando realidades, revelándonos verdades más profundas y poniendo a la condición humana en perspectiva. Espero que también haya estado consciente de cómo a veces, ellos mismos son el elíxir del alma, la historia y la memoria colectiva. Adiós Porfirio, fuiste un conducto para las ideas y ahora tú eres una de ellas, un arquetipo de estadista.